Miriam Ruiz
random thoughts on technology and life











{January 20, 2009}   No es cultura, es entretenimiento

Vivimos en España una situación muy curiosa de desinformación sobre el mundo de la cultura de la que, en mi opinión, se derivan muchos de los conflictos ideológicos sobre los “derechos de autoría“. Se trata de la confusión, probablemente intencionada por parte de la gente del mundo del entretenimiento, entre los conceptos de arte, cultura y entretenimiento.

Se entiende como arte la expresión por parte del ser humano de sus ideas, emociones o, en general, su visión del mundo, a través de recursos plásticos, lingüísticos, sonoros, o mixtos, expresando percepciones y sensaciones no son fácilmente explicables de otro modo. La noción de arte está sujeta a profundas polémicas, ya que el significado de la palabra depende de la cultura, la época, el movimiento o el grupo de personas del que se trate. Originalmente se aplicaba a toda la producción realizada por el ser humano y a las disciplinas del saber hacer. Con el tiempo la derivación latina (ars -> arte) se utilizó para designar a las disciplinas relacionadas con las artes de lo estético y lo emotivo.

La cultura es el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad determinada. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano. La cultura es el conjunto de los aspectos intelectuales consustanciales a una civilización, el conjunto de las formas adquiridas de actitudes sociales, de costumbres, en las sociedades humanas.

El entretenimiento define las actividades destinadas a dar a la gente placer o relajación, una diversión con la intención de fijar la atención de una audiencia o de las personas participantes. El entretenimiento está muy relacionado con el ocio y el tiempo libre, es decir, el que no utilizamos para trabajar, comer o dormir, si no que lo dedicamos a hacer lo que nos gusta y para el crecimiento personal. La industria que proporciona entretenimiento es llamada industria del entretenimiento.

Eduardo Bautista García (Teddy Bautista), presidente del Consejo de Dirección de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), tristemente popular por su injustificada defensa del polémico canon compensatorio por copia privada (del que no estoy segura de si se puede calificar como “robo”, “atraco”, “impuesto revolucionario” u otras palabras semejantes por cuestiones legales, que ya se sabe que éstos acuden a las demandas a la mínima), apuntó recientemente que “un tema del que no se habla y es clave es por qué no se abre un debate serio sobre el valor cultural de la música”.

Llamar a las cosas por su nombre ayudaría a aclarar la situación. Tal vez sea arte, ya se están expresando sentimientos, emociones o ideas a través de imágenes, sonidos, textos, etc. De igual forma que un edificio es arte, que un jardín es arte, que un robot puede ser arte, un castillo de arena en la playa o un salto de esquí. Es muy difícil calificar lo que es arte, y mucho más aún cuantificarlo económicamente, o definir un gremio que se autoproclame propietario exclusivo del arte. El arte es un derecho a la expresión, pero no la imposición a la sociedad de obtener una retribución a cambio de mi expresión. Todo el mundo realiza expresiones artísticas, pero su valor depende no de su valor intrínseco, imposible de medir de una forma objetiva, si no de su valor en el mercado y cuanto decida la sociedad pagar por él. Si el arte es la expresión de sentimientos, emociones o ideas, una expresión es más o menos artística según según se produzca una mayor expresión de dichos elementos, lo cual no quiere decir ni que contribuya más a la cultura, a la que tal vez ni siquiera aporte nada, ni que ese arte pueda o quiera ser apreciado por el mercado. El arte es la expresión, no su consumo ni su peso en la sociedad.

El derecho a la cultura está reconocido en las declaraciones internacionales de Derechos Humanos a través de diferentes vías, y también está reconocido por la Constitución Española. Recordemos que la cultura era el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad determinada (manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias). Evidentemente todo lo que ocurre en una sociedad es cultura, por su propia definición. Si intentamos pensar en cual es el peso del componente cultural de cada una de las actividades que realizamos, nos damos cuenta de que hay muchas más cosas que tienen peso que la industria del entretenimiento. Ellos defienden que la protección por los derechos de autor y los derechos conexos es esencial para favorecer la creatividad individual, el desarrollo de las industrias culturales y la promoción de la diversidad cultural. Y es cierto. Pero es cierto para todo el mundo, para todas las actividades que cada persona realiza dentro de la sociedad, no solamente para la industria del entretenimiento. Evidentemente hay expresiones de dicha industria que, por su impacto, afectan de una forma relevante a la cultura de una civilización, igual que hay expresiones que lo hacen de otras industrias. Y, al contrario que la industria del entretenimiento, el resto de ciudadanas y ciudadanos de este país solamente cobramos una vez por lo que trabajamos, y no toda la vida de las rentas.

La industria del entretenimiento, a menudo mal llamanda “industria cultural”, es el conjunto de empresas e instituciones cuya principal actividad económica es la producción de servicios y productos que se consumen durante el ocio. Esto incluye típicamente elementos como la televisión, la radio, los diarios y revistas, el cine, la música, las editoriales, el teatro o la danza, entre otros. Pero la industria del entretenimiento se esfuerza constantemente en tratar de confundirse con la cultura, debido a su característico complejo de inferioridad. Se empeñan en intentar, no solo realizar una expresión artística y proporcionar a la gente placer o relajación, sino modificar los hábitos sociales, educar, informar y, finalmente, transformar a la sociedad. Y, más aún, se empeñan en decirnos que tenemos que pagarles especialmente bien por realizar este papel de modificación de la cultura (recordemos: costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias), que no les compete especialmente a ellos. No solo eso, si no que se trata de un privilegio que se autootorgan ellos mismos, del que intentan despojar al resto de la gente, y encima tenemos que deberles gratitud infinita y estar pagándoles de por vida y más allá.

Resumiendo, la industria del entretenimiento genera entretenimiento, no cultura. O, al menos, no más cultura de la que generan otras industrias. Las empresas TIC, el desarrollo de nuevos motores de coche, las telecomunicaciones, la medicina, la enseñanza y el resto de las industrias afectan tanto o más a la cultura (costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias, ¿recordais?) de lo que puede afectar una canción de los “triunfitos“, por muy bien que canten. Y, sin embargo, nuestros investigadores e investigadoras, que sí que constituyen la industria real de la cultura, siguen siendo “precarios“.



H says:

Muy bueno. Gracias por la reflexión Miry.

Me has hecho darme cuenta de que estamos en precario con la cultura de verdad y dando lucros de por vida a los del entretenimiento. No solo no se lo merecen sino que además es contra voluntad de todo el mundo.

Un saludote



Morvran says:

Inspirador, pero no puedo estar por completo de acuerdo. Tomas sólo una acepción de la palabra cultura, en concreto la que menos se corresponde con el tema de fondo de los derechos de autor. Según la RAE, cultura también es el conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. Así, si decimos que alguien es culto no estamos hablando de que se exprese de manera acorde a la sociedad en la que vive. Precisamente la cultura en esta acepción es la que permite discernir el nivel artístico de (entre otros muchos) los productos que nos ofrece la industria del entretenimiento. Desde la basurilla que aporta poco hasta obras que pasarán a la historia como han pasado libros, música, cuadros… trascendiendo el entorno de su ‘cultura’ en la acepción que tú utilizas.
Resulta complicado precisar los límites de los términos ‘arte’ ‘cultura’ e incluso ‘entretenimiento’, sobre todo cuando estamos ante un evidente ‘cambio cultural’ ;) al que indudablemente se están oponiendo todos estos empresarios y recaudadores del entretenimiento (independientemente del arte que aporten, de la cultura que generen).



Webmaster says:

Brillante reflexion Miriam. No podria estar mas de acuerdo.

Salu2



Miry says:

“El conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”, uff, esto daría para hablar también un montón, seguramente podría hacer una nueva entrada en el blog solamente hablando sobre esto. Resumiendo mucho, al estar hablando de conocimientos, intuyo que la participación que indicas por parte de la industria del entretenimiento, como de muchas otras, será de una forma indirecta, ya que ésta no genera conocimiento sino que se limita, como mucho, a difundirlo. No creo que la industria del entretenimiento sea precisamente la que más aporte a la generación de conocimientos, y mucho menos al fomento del juicio crítico. Una labor más fuerte en este caso la lleva, por ejemplo, el profesorado o el personal dedicado a investigación, y no viven toda la vida de las rentas, no se les paga canon, y en muchos casos ni siquiera se subvenciona apenas su trabajo. No creo que esta acepción del término “cultura” sirva tampoco para definir especialmente el trabajo de la industria del entretenimiento.



Morvran says:

Jeje, soy gallego, así que te contestaré que…¡depende! no se puede meter toda la industria del entretenimiento en el mismo saco. Y lejos ando de querer defenderla. A lo que me refiero es a que es muy peligroso pretender limitar el significado de determinados términos que son intrínsecamente complejos.
Yo entiendo que las industrias de distribución de productos de entretenimiento fueron en su momento un vehículo principal para la difusión cultural en cualquiera de las acepciones que elijas de la palabra cultura. También entiendo que por motivos de prestigiar su actividad de ‘mera intermediación’ intenten revindicar su papel en la difusión de la ‘cultura de ser culto’ (para entendernos).
Por otra parte me parece injusto decir que editoriales, productoras de cine, grandes compañías musicales y demás industria del entretenimiento no han facilitado, estimulado y contribuido a la aparición de grandes obras. El hecho de que hoy en día su postura avariciosa sea más freno que acicate no debería hacernos perder la perspectiva.
El juicio crítico puede ser estimulado por el (buen) profesorado, por la familia, por el ambiente en que se haya desenvuelto cada individuo, pero se alimenta de obras, de experiencias. Un investigador llega a tener la capacidad de investigar porque ‘se sostiene sobre hombros de gigantes’ y conoce la obra de los que le precedieron gracias a que la industria editorial la ha preservado y difundido.
No sé si en cierta manera infravaloras como cultura lo que hacen las personas para entretenerse en su tiempo de ocio; yo opino que es la expresión vital de la raza humana. El tener tiempo para hacer algo más que asegurarse la subsistencia es lo que ha permitido al hombre reflexionar sobre si mismo, sobre su entorno y empezar a dominarlo. Sin tiempo de ocio no habría filosofía, ni música, ni literatura…
Para mi, sin duda, la industria del entretenimiento en conjunto sería un agente cultural de primer orden aunque sólo la mirásemos como canal de distribución. Pero los tiempos la han superado, los nuevos medios han hecho a la cultura más libre.
Hace doscientos años la gente que quería viajar por tierra usaba carros o iban andando. Viajaban pocos y viajaban lento, pero viajaban. El coche democratizó el término ‘viajar’. Tan absurdo sería que los dueños de los carros quisiesen obligar a los coches a ser incómodos y lentos como que los dueños de los coches negasen los viajes que se habían hecho antes de que estos llegasen.



Miry says:

No, evidentemente no digo que nadie de la industria del entretenimiento esté contribuyendo a la cultura, en absoluto ¡Claro que contribuyen!

De igual forma que contribuyen otras industrias que no son “culturales”.

Evidentemente una publicación o una producción multimedia aportan experiencias que desarrollan la experiencia cultural. Tambien las aportan los viajes, y las agencias de viajes no se consideran “industria de la cultura”, o la capacidad de comunicarse telefónicamente con otras personas, lo que tampoco es “industria cultural”. La animación sociocultural, las organizaciones de ocio y tiempo libre tampoco son “cultura”, de igual forma que no lo son las asociaciones deportivas. Una conferencia no es “industria cultural”, salvo que se grabe en un soporte y se distribuya, entonces sí lo es. La investigación tampoco es “cultura”. Supongo que se entiende el concepto.

A lo que me refiero es a que hay otras industrias que son tan culturales como la del entretenimiento, y que no deberían de confundirse los términos. Parte de la industria del entretenimiento interviene en el desarrollo de parte de la cultura, como tú bien dices, pero no es la industria de la cultura, sino del entretenimiento. Al menos es tal y como yo lo veo.



Miry says:

Por si a alguien le quedaba duda de cuáles son las implicaciones de que se les deje apoderarse del término “cultura”: El Gobierno destinará 75 millones de euros a financiar el cine español. En concreto, esta línea de financiación estará destinada a la producción de largometrajes, cortometrajes cinematográficos, películas para televisión, documentales y series de animación o de “decidido carácter cultural” de nueva producción. El convenio de financiación se instrumentará a través de créditos individuales que los productores cinematográficos podrán solicitar al ICO directamente a partir de la cesión de los citados derechos a la cadena pública.



No es cultura, es ENTRETENIMIENTO « COMMENTATIO says:

[...] Febrero 5, 2009 …al hilo de la SGAE, aunque no tenga que ver exactamente con la nota que publicamos ayer, queremos traer a COMMENTATIO una reflexión interesantísima de Miriam Ruiz en su blog homónimo.  Su título lo dice todo: No es cultura, es entretenimiento. [...]



howl says:

A veces es acertada por ejemplo en el caso del cobro ilegal por los derechos inexistentes del Asturias patria querida… en ese caso es música y parte de la cultura popular. Curioso verdad, el primer caso que se me pasa por la cabeza en el que se trata de música cultural y plas, la sgae siendo ilegal, será que lo es en prácticamente todo lo que hace.

Estoy muy de acuerdo con tu reflexión, gracias por compartirla.



Miry says:

Claro, lo que estoy diciendo no es que el conjunto intersección del entretenimiento y de la cultura sea forzosamente cero. Habrá cosas que sean entretenimiento y que sean cultura también, y otras que no sean cultura. Y cosas que sean cultura y no pertenezcan al ámbito del entretenimiento sino a otros. Lo que intento decir es que la cultura y el entretenimiento son cosas diferentes, no que sean siempre conjuntos disjuntos.



Carmen says:

Hola Miry.

Ya te dije el miércoles en la cena que te leería, y sinceramente, me parece muy interesante tu reflexión, con la que estoy muy de acuerdo.
Leyéndola, me he acordado de Vazquez Figueroa, que es uno de mis escritores favoritos y, sin duda alguna, alquien que ha creado mucha más cultura que algún triunfito o triunfita que cobra una pasta por sus derechos de autor. Os recomiendo la lectura de este post de su blog, ya que seguramente, a quienes defendeis el software libre, os guste leer también como el habla de algo similar en su campo.

http://vazquezfigueroa.blog.com/1940255/

El ha decidido publicar gratis sus libros (futuros, ya que está atado a las editoriales en los anteriores), en Internet, al mismo tiempo que saca las ediciones impresas (la de bolsillo y la de lujo al mismo tiempo).



Lorenzo Hernández says:

Hola prima. No puedo estar más de acuerdo contigo aunque muchas veces es cuestión de opinión más que de definición. Hace tiempo asistí al Congreso de Comunicación Social de la Ciencia en el CSIC. Una de las ponencias que crearon más división de opiniones fue la de Eric Stengler (Museo de la Ciencia y el Cosmos) (http://www.cienciaonline.com/?p=216). Ya avisó antes de empezar que seguramente su ponencia sería polémica y obtendría críticas pero que era lo que él pensaba. En su exposición defendió lo que podríamos denominar la “ciencia espectáculo”.

“¿Para qué más libros de divulgación científica si la gente no lee? Dejemos de escribir libros. Los que compran libros de divulgación científica son lo que ya están convencidos de que la ciencia es importante. En algunos periódicos la ciencia aparece en las páginas de sociedad, ni siquiera tienen una sección propia ni se incluye en cultura. Casi preferiría que apareciese en espectáculos y así la gente lo leería.”

Apoyó los programas como El Hormiguero, Brainiac o Clever.

Continuó explicando que lo que hoy llamamos cultura, en la antigüedad era considerado ocio. Los ciudadanos, los que podían, iban a la ópera, a un concierto piano o a una obra de teatro para entretenerse, porque les divertía. Hoy día, si en la tele escuchamos la palabra documental nos entra sueño y pensamos ¡qué rollo!, esto es lo que hay que evitar.

Mi opinión es que algo de razón tiene. En mi caso, al tratar con alumnos de 14 a 18 años, cuando vienen a clase con alguna pregunta de ciencia es referida a estos programas y no al último libro de Isaac Asimov que se han leído. Una vez hecha la pregunta ya se da pie a hablar de ciencia y resolver las dudas. También es verdad que otras veces vienen preguntando cosas de Cuarto Milenio. ¡Qué los jóvenes (y algún mayor) se creen todo lo que dice ese programa! Yo hago lo que puedo para que no se lo crean y que lo vean como mero entretenimiento.

Está claro que hay una confusión en el modo en que se transmite la cultura. Un niño o niña de 14 años pasa seis horas al día en el instituto ¿no debería ser este medio el que le influya más en su adquisición de la cultura? Está claro que no, al menos no más que la tele. Lo que es una vergüenza es que la televisión pública tenga lo último en tecnología y que en las aulas de los institutos sigamos con tiza y pizarra cuando ya existen las pizarras digitales.

Creo que uno de los grandes problemas está en que el entretenimiento en general está monopolizado por un solo colectivo: los periodistas. Todo lo que interesa a los periodistas es lo que sale en TV, periódicos o revistas. Siempre me retuerzo cuando transmiten un programa de la historia de la televisión. Y siempre lo hacen desde el punto de vista de los periodistas (Iñigo, Matías Prats, el festival de eurovisión), que no es que esté mal, pero lo podían intercalar con la historia técnica de la TV, que seguro que es mucho más interesante y, para mí, una parte mucho más importante de la cultura o del conocimiento humano. Sin la invención de la TV no habría periodistas televisivos y sin la invención del cine toda la “inmensa cultura” que tienen los actores y directores no llegaría a tanta gente.

Lo de los triunfitos ya es el más duro capitalismo. Hacer un mal producto y forrarse. Sólo hay que ver lo que se gastan en los vídeos musicales. ¡Por favor, no más rimas con infinitivos, gerundios o participios!

¿Qué pretenden?¿ Qué un chaval de 15 años se compre todos los discos de los triunfitos, Alex Ubago, Andy y Lucas, etc? Los consumidores de 25 años tienen dinero para comprarse un disco, los de 15 no. Si haces un producto malo para 15 años no pretendas forrarte, no tienen dinero. Haz productos para personas de 25 (aunque sean malos).
Está claro que la cultura abarca casi todo pero los que se encargan de difundirla se centran en aspectos muy concretos: música (mala) y cine (a veces bueno).

Perdón por el desahogo. Un saludo prima.



El estado del arte: Internet y los políticos « Historias del bardo says:

[...] y tampoco les va tan mal, eso que nos ahorraríamos. De hecho tendríamos que revisar todo lo que se está considerando “cultura” y que, en realidad, no es más que entretenimiento subvencionado con el dinero de todos. Además ¿quién nos asegura que, después de pagar más, no [...]



Internet y los políticos « vaitraballar says:

[...] y tampoco les va tan mal, eso que nos ahorraríamos. De hecho tendríamos que revisar todo lo que se está considerando “cultura” y que, en realidad, no es más que entretenimiento subvencionado con el dinero de todos. Además ¿quién nos asegura que, después de pagar más, no [...]



Internet y los políticos « Miolos ciscados says:

[...] y tampoco les va tan mal, eso que nos ahorraríamos. De hecho tendríamos que revisar todo lo que se está considerando “cultura” y que, en realidad, no es más que entretenimiento subvencionado con el dinero de todos. Además ¿quién nos asegura que, después de pagar más, no [...]



El estado del arte: Internet y los politicos « nihil alienum says:

[...] y tampoco les va tan mal, eso que nos ahorraríamos. De hecho tendríamos que revisar todo lo que se está considerando “cultura” y que, en realidad, no es más que entretenimiento subvencionado con el dinero de todos. Además ¿quién nos asegura que, después de pagar más, no [...]



No es cultura, es entretenimiento « Mazcayu’s Weblog says:

[...] Ruiz tiene la respuesta en su excelente artículo “No es cultura, es entretenimiento” del que saco un párrafo esclarecedor. “La industria del entretenimiento, a menudo mal [...]



Miriam Ruiz says:

[...] restricción del acceso de las personas a estos contenidos. Más bien al revés. Evidentemente el definir lo que es cultura, entretenimiento y arte no es algo obvio, pero tampoco se puede estar jugando a un doble juego. Si la ciudadanía está financiando el [...]



Ana | Sindrome de asperger says:

Me ha encantado tu reflexion Miriam, con tu permiso voy a escribir un articulo en blog sobre tu reflexion.

Saludos!



Juan Ramón Lucas, Shakira y una hormiga. | says:

[...] Y por cierto, no toda la música es cultura. O, si es cultura, lo es de baja calidad artística. Como bien dijo Miriam Ruiz “no es cultura es entretenimiento“ [...]



Ingenio no falta, pero no es lo que hace falta | EnPalabras says:

[...] conclusión que las cuestiones de fondo están muy distorsionadas por eso me parece fundamental  lo que decía Mirian Ruiz ya a principios de 2009 y que empieza [...]



Akhenaton says:

Me has ayudado muchisimo!!!

No tienes idea de cuanto!



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